Por Jorge Brugo
Get Real Estate
Presidente
Los ciclos inmobiliarios debieran estar sustentados por el principal disparador de la demanda que es el crecimiento demográfico, ya sea vegetativo o por inmigración. La ciudad de Miami experimentó una fuerte inmigración en los ‘90 a raíz en parte por las inversiones de infraestructura que se realizaron en la ciudad, que la convirtieron en una metrópolis: expansión del aeropuerto, construcción de autopistas, museos, centros de espectáculos, mejoramiento de las playas, renovación urbana, etc. Este disparador inducido por una ciudad emergiendo con grandes y nuevos atractivos inicio un ciclo ascendente.
El efecto de la especulación
● Dado que los bienes raíces son también un negocio, la ‘demanda especulativa’ que sólo buscaba hacer una ganancia rápida, entrando en pozo y saliendo en la entrega, sumó una presión ficticia a la ‘demanda real de usuarios finales’, incentivando una subida general de precios.
● La suba de precios tentó a nuevos desarrolladores que veían una demanda sin límites.
● Los bancos apoyaron vía financiamiento esta demanda semi artificial inyectando más capital.
● Los constructores, desbordados por los pedidos de nuevos edificios, subían los costos para también beneficiarse, al igual que los productores de concreto, acero y el resto de las materias primas.
● Los precios escalaron a porcentajes de 2 digitos anuales promediando 12% a 15%, llegando en los años finales al 25%, cuando la economía solo crecía al 3 o al 4%, algo insostenible en el largo plazo. ¿Por qué? Porque los salarios se incrementaban a ese mismo 4% de ajuste de precios, pero cada vez se abría más la brecha y la capacidad de compra de los usuarios.
● Cuando un crecimiento de 2 dígitos porcentuales se calcula en forma compuesta en una década y los salarios suben a la tercera parte, quiere decir que por el mismo dinero se puede comprar la mitad o un tercio de lo que se compraba antes. En un punto se hizo insostenible y la burbuja especulativa hizo que el sistema colapse.
En la actualidad, el proceso inverso
● Se están sincerando los precios ficticios y volviendo al nivel al cual debieran haber crecido si no hubiera habido demanda especulativa. Pero la crisis fue de tal magnitud y la iliquidez tal, que estos inventarios han quedado inmóviles por un par de años.
● Los dueños originales dieron batalla, pero perdieron sus propiedades ante los bancos tenedores de hipotecas. Como los bancos están en el negocio de prestar dinero y no de administrar propiedades y como sus préstamos ascendían a un porcentual del costo, han bajado los precios para limpiar sus inventarios, más allá del costo de reposición.
● Los precios se han pasado del otro lado, por la falta de liquidez en el mercado, alcanzando niveles de los años ‘80.
● No cabe duda que en el mediano plazo volverán a crecer, en cuanto la oferta se absorba y vuelva a haber presión de demanda genuina por crecimiento demográfico. Y allí comenzara el ciclo nuevamente. Como la historia sin fin...
‘Por ello si el objetivo es invertir en inmuebles para ganar es clave saber leer los ciclos’.
Es interesante que se reconozca que el mercado inmobiliario tiene sus ciclos como todos los mercados. En la Argentina no son pocos quienes niegan sistemáticamente este comportamiento cíclico que hace a los fundamentos de la economía y que de hecho son extensivos a todos los mercados de bienes tangibles e intangibles sin excepción. No está demás que el lector de este comentario visualice el gráfico que muestra la evolución histórica de los precios de los departamentos en Barrio Norte en dólares por metro cuadrado y ajustados por precios mayoristas y minoristas de los Estados Unidos de acuerdo a un gráfico que presentara en su blog el economista Lucas Llach (Ref.: http://blogs.lanacion.com.ar/ciencia-maldita/files/2009/09/bnorte1.jpg) en el que se aprecia claramente lo que ocurrió con los precios de las propiedades luego de sincerado el tipo de cambio. (soydeaqui01@gmail.com)
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