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FINANZAS| EDITORIAL

Un impuesto que ha perdido la conexión con la realidad

El impuesto a las ganancias de la cuarta categoría fue concebido en la época del régimen cambiario 1 a 1, sin embargo, con la desaparición del régimen de la convertibilidad, lo establecido en los artículos 90 y 23 de la ley han perdido conexión con la economía real.

"Si bien el mínimo no imponible (MNI), a diferencia de las escalas, ha sido actualizado varias veces, esta actualización ha ido siempre por detrás de la inflación y de la evolución de otras variables de referencia como el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM)". Señala Matias Surt economista de la consultora Invecq, que organiza la 3° edición de la Exposición de Economía Finanzas e Inversiones (www.expoefi.com),  los próximos 30 y 31 de marzo, en Hilton, con entrada libre y gratuita.

Mientras que entre el año 1993 y mediados de 2003 una persona comenzaba a tributar luego de que sus ingresos superaran en casi 7 veces el SMVM, en el caso de ser soltero, y en casi 8,5 veces en el caso de ser casado con dos hijos, estos ratios llegaron a ser de 2 y 3 respectivamente como consecuencia del proceso inflacionario.

Luego de la última modificación ya no existe un solo MNI para solteros y casados sino que además de esta condición depende del nivel de ingresos que obtenía el empleado entre enero y agosto de 2013. De este modo, todos aquellos asalariados que entre enero y agosto del año 2013 hayan percibido ingresos de hasta 15.000 pesos quedan eximidos del pago del impuesto, es decir, que regiría para ellos un MNI de $15.000.

Si los ingresos eran de entre 15.001 y 25.000 pesos el incremento en el MNI fue del 20 % hasta algo más de 10.000 pesos para solteros y 13.800 para casados y si los ingresos en ese período superaban los 25.000 pesos, el MNI no sufrió variación alguna y quedó en torno a los 8.000 pesos para solteros y 11.500 para casados.

Además de complejizar aún más el sistema tributario, se dan situaciones increíbles. Si, por ejemplo, un individuo ganaba 15.000 pesos en el momento de la última modificación y luego recibió un incremento salarial considerable se encuentra hoy exento de tributar, mientras que puede estar tributando alguien que en el mismo período ganaba 16.000 y no haya tenido incrementos desde entonces.

Más allá de esto, las distorsiones más perjudiciales se deben a la falta de actualización de las escalas de tributación. Con sólo ver que el esquema de tasas vigente es el mismo que se tenía en el año 2000 se puede esbozar una idea de las distorsiones que resultan en la aplicación de este tributo.

El problema principal surge debido a la variación en el nivel de precios que se acumuló durante estos 16 años.

La ley establece tasas de tributación diferenciales según el nivel de ingresos brutos que se tenga y son estos niveles los que quedaron fijos desde el año 2000. De esta manera se estipula que si, por ejemplo, luego de descontar el mínimo no imponible una persona tiene una ganancia anual de 10.000 pesos (mensual de menos de 1.000) debe tributar el 9 %, si la ganancia anual fuera de 20.000 pesos debe tributar el 14 %, etc. De esta manera la tasa se incrementa a medida que la ganancia anual luego del MNI se incrementa, hasta el máximo de tributar el 35 % para ganancias anuales superiores a 120.000 pesos.

Las distorsiones tienen una doble causa
1) Con el nivel de precios actual es muy fácil llegar y superar estas ganancias anuales. De esta manera un empleado soltero, para cuando supera el mínimo no imponible y comienza a tributar ya lo hace a partir de una tasa alta. Es decir que las tasas más bajas nunca terminan aplicándose ya que debido al aumento de la nominalidad cuando se comienza a tributar es porque ya se ha superado ampliamente la ganancia anual de 10.000 pesos, 20.000 o demás. Un contribuyente que en el año 2000 tenía una ganancia neta anual de 10.000 pagaba la tasa mínima del 9 %. Esa misma ganancia ajustada por la inflación acumulada en estos 15 años (algo más del 1.300 %) sería como mínimo de 130.000 pesos. Por esos 130.000, y al no haberse actualizado los tramos, el contribuyente ya se encuentra en el último escalón del impuesto. Es decir que sin haber experimentado un aumento en sus ingresos reales se encuentra pagando una mayor tasa por este tributo.

2) Una vez que se comienza a tributar el impuesto enseguida se llega a la tasa máxima debido a que con mínimos incrementos salariales se “salta” de una escala a otra, fenómeno que no ocurría en el año 2000 cuando pequeños incrementos nominales representaban verdaderos incrementos reales en los ingresos.

Es decir que debido a estos fenómenos descriptos el impuesto a las ganancias ha perdido su característica distintiva, la de ser un impuesto progresivo, es decir, que grave con mayores tasas a los ingresos mayores.

De aquí es que resulte quizás tanto o más importante que discutir y corregir el mínimo no imponible, hacer lo propio con la estructura de tasas de tributación.

La estructura actual viola principios básicos de la tributación como son la simpleza de los impuestos (existen 6 MNI) y la equidad, ya que personas con ingresos actuales distintos son tratados de manera diferente según su condición en el año 2013. Es imperioso modificar por completo el impuesto, llevándolo a uno más  equitativo, y que le devuelva la progresividad característica del original.

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09 FEB 2016

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Copyright © - Todos los derechos reservados Producido por Fernando Romero