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Los departamentos más chicos y a estrenar, tuvieron un claro repunte en abril
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El último Informe Mensual sobre Evolución de las Escrituras de Compraventa realizadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elaborado por el Colegio de Escribanos; consigna que se realizaron en el mes de abril 4.802 escrituras, lo que significa un 29% más que en igual mes de 2009.
● Si nos detenemos en el monto de las operaciones, el promedio de las transacciones alcanzó los $ 336.440 (USD 86.266), un 20% más que en igual período del año pasado.
● El monto acumulado de las transacciones durante el pasado mes de abril, alcanzó los $ 1.615,6M, un 55,8% más que el año pasado.
● Las unidades a estrenar, y las más chicas se han visto más favorecidas por este repunte; inclusive se han observado pequeños aumentos de precios.
Según la CIA (Cámara Inmobiliaria Argentina), estas cifras muestran un repunte de la actividad, pero a la vez se recuerda que se están comparando números contra uno de los peores cuatrimestres de la década, como lo fue el primero de 2009, anterior a las elecciones legislativas (‘no sonaban los teléfonos’).
Que se reactive el mercado inmobiliario es sin duda una muy buena noticia. Lo importante es que sea sustentable en el tiempo. Es muy importante asumir que, como bien se indica en este artículo, un año atrás ‘no sonaban los teléfonos’. Lo que hay que evitar es caer en posiciones exitistas y en excesos de codicia y tomar conciencia que se está en un proceso de transición político-económico que inevitablemente afecta al comportamiento de todos los mercados que conforman la economía real. Que la coyuntura dista de ser la ideal queda claro dado que un proceso inflacionario como el actual limita las posibilidades de otorgar créditos hipotecarios accesibles a los sectores de ingresos medios y descoloca a la renta inmobiliaria cuando se la compara con la de los activos de renta fija negociables en el mercado de valores mobiliarios. De ahí que es importante actuar con madurez y prudencia a fin de evitar cometer errores fácilmente previsibles. La sensatez indica que el operador inmobiliario, por sobre todo, "lo que busca es vender". Por eso es ridículo considerar, taxativa y excluyentemente, al "cliente como eje estratégico": es que en épocas de vacas flacas lo verdaderamente importante es hacer foco en la punta vendedora de modo que se aproxime a las posibilidades de los potenciales interesados y no al revés. Es que uno de los errores groseros del marketing inmobiliario pasó por presentar con insistencia un mercado optimista en el que se esperaba que los valores del m2 se incrementen en forma importante y simultánea con la demanda. La falacia pasó por no percibir que, como en cualquier mercado, con precios muy elevados la demanda inevitablemente será menor a la prevista, puesto que patrimonio y poder adquisitivo son las variables que definen las posibilidades de los compradores poniéndole un tope a los precios de venta. También resultó burdo que se homologuen frases exitistas como "el ladrillo es refugio de valor" o "siempre el ladrillo, más allá de la coyuntura", cuando nadie ignora que hubo coyunturas, como las posteriores a procesos severos de depreciación de la moneda doméstica, que generaron fuertes correcciones de mercado. De ahí que nunca esta demás que se tome en cuenta lo que ocurrió en lo relativo a precios en las últimas 4 décadas en nuestro país y mucho más recientemente en otras latitudes.(soydeaqui01@gmail.com)
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